Sobre Kirfis

En Kirfis queremos recoger y compartir el espíritu de los primeros sibaritas (Síbaris, en el golfo de Tarento). Aunque sibaritismo es sinónimo de buen gusto y refinamiento, no forzosamente tiene que significar caro. En esta web encontrarán productos y consejos para todos los bolsillos.

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Síbaris y los sibaritas

magna-graeciaSegún la RAE, un sibarita es una persona que se trata con mucho regalo y refinamiento. En Kirfis entendemos el sibaritismo como un modo de vida que para llevarlo a cabo no hace falta tener muchas riquezas.

Asegura la leyenda que los sibaritas dormían sobre colchones de pétalos de rosa y que si uno solo de ellos estaba doblado, lo notaban y no podían dormir. Se cuenta también que hicieron matar a todos los gallos que había en la ciudad, ya que no eran precisamente muy dados a madrugar.

Síbaris era una ciudad realmente bella y esplendorosa. Tanto que se prohibió que en su interior se establecieran herreros, carpinteros, o cualquier otra ocupación que resultase “molesta” a sus habitantes. Tanto que se decía que canales llevaban el vino directamente del campo a la ciudad. Tanto que utilizaban cuerdas de oro para atar sus sedosos cabellos.

De entre todos los sibaritas, el más famoso era, sin duda, Smíndrides, del que el historiador Herodoto decía “que había llegado a ser el hombre más sobresaliente de todos en las delicias del lujo, en un tiempo en que Síbaris florecía sobremanera”. También se refiere a él Séneca, cinco siglos más tarde: “Dicen que en la ciudad de los sibaritas hubo un tal Mintrídades que, al ver a un hombre que cavando levantaba mucho el azadón, se quejó de que este espectáculo le fatigaba y prohibió que semejante faena se hiciese en su presencia; y también se quejó a menudo de irritación de la piel por haberse tendido sobre arrugados pétalos de rosa…”.

La historia

moneda-sibarisEl mito cuenta que había un joven muy bello nacido en Delfos llamado Alkioneus. En una gruta de la montaña Kirfis, cerca de Delfos, se encontraba un monstruo llamado Síbaris que sólo salía de su guarida para devorar hombres y rebaños. La población, aterrorizada decidió pedir ayuda al oráculo, quien dijo que sólo se acabaría con el monstruo ofreciéndole un hermoso joven de la ciudad. Y, como no, el elegido para tal sacrificio fue Alkioneus. Cuando lo coronaron y era conducido en procesión hacia la guarida de Síbaris, apareció otro joven muy bello, Euribatos, que quedó inmediatamente enamorado de Alkioneus y se ofreció para sustituirle en el sacrificio. Alkioneus, mientras Euribatos se iba hacia la guarida le dijo que jamás podría pagarle el sacrificio que hacía por él y Euribatos cobrando una fuerza y valor de un héroe, se lanzó hacia el monstruo, lo sacó de la gruta y lo lanzó contra una roca destrozándole la cabeza. Entonces, la fiera desapareció y de donde había sido estrellada surgió una fuente llamada Síbaris. Los lorcios a los que pertenecía Euribatos fundaron la ciudad de Síbaris en Italia, en honor a la hazaña de su compatriota.

Una de las más importantes colonias griegas en la Magna Grecia , Sýbaris (Σύβαρις) fue fundada hacia el año 720 a. C. por los aqueos procedentes de Hélice (en Acaya) y de Trezena (en la Argólida), en una gran llanura pantanosa pero fértil. Logró un cierto esplendor, siendo famosos sus habitantes, los sibaritas, por su dedicación al lujo y la vida reposada. Este término ha quedado para designar a las personas amantes de placeres exquisitos. La ciudad llegó a contar con 300.000 habitantes.

Escuela de danza de caballos

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En el siglo VIII antes de Cristo, en el empeine de la bota italiana estaba situada la ciudad de Síbaris. Era tan rica y próspera, tanto su lujo y protocolo, que sus habitantes se endiosaron y cayeron en gestos ridículos que, en definitiva, los llevaron a la perdición.

Por ejemplo, uno de sus próceres se quejaba de que su lecho era incómodo porque entre los miles de pétalos de rosa que lo cubrían, uno estaba un poco arrugado.

En el colmo de su extravagancia, los sibaritas inventaron lo que podíamos llamar la primera escuela de danza de caballos. En efecto, prepararon a sus bravos caballos guerreros para danzar un auténtico ballet ecuestre. En el 510 a.C. tuvieron que luchar contra los vecinos de Cretona, quienes, sabiendo el arte de los caballos, llevaron una orquesta al campo de batalla. Los caballos sibaritas, al escuchar la música, se pusieron a bailar. Sus jinetes fueron pasados a cuchillo por los cretonenses.

Los sibaritas habían llevado demasiado lejos su exquisitez, su prurito elitista…

Este texto viene del libro Protocolo en la sociedad y en la Empresa (Fernando Rueda y Cia.) y lo he encontrado en Diario de nunca jamás por Raúl Ordóñez.

También he extraído información de la Wikipedia, Jet lag, lacruzmocha.info y laverdad.es.